1La Venerable Figura del Maestro Cedaior (4o artículo) Por JEHEL.
2S:: I:: En artículo precedente, vimos que Cedaior había hecho un largo viaje a la Cordillera Andina, fracasando una tentativa de “Colonia Olímpica” a ser localizada cerca de Nahuel-Huapi.
3Regresa pues, Cedaior a B. Aires, donde se encontraba su hijo Jehel, que constituía, desde algunos años ya, un ayudante del Maestro.
4En esa época - 1921 - Cedaior toma una resolución bien característica de aquellos que confían enteramente en “que siempre todo, se cumple como debe ser realizado”.
5Abandona definitivamente su actividad “citadina” y se prepara para un nuevo viaje por la región de la Pampa y por la región andina, que deberá después llevarlo a fijar residencia en Mendoza.
6Al partir de B. Aires, deja a sus raros discípulos que sigan o no en el camino por él iniciado, y deja a su propio hijo mayor, Jehel, en plena libertad de seguir la “vida normal”, es decir, de hacerse una situación comercial y civil “brillante” o seguir el Camino áspero de la realización.
7Ni siquiera tiene Cedaior este paternal y humano “egoísmo” de tratar de llevar consigo o hacia su ideal al propio hijo, a pesar de que éste ya, desde algunos años, se interesa fuertemente por las cosas iniciáticas.
8Antes de salir, sin embargo, pone a Jehel en contacto con un Rosacruz alemán, doctor en filosofía y letras, miembro de varias Academias y que ha abandonado todo, para hacer una vida de Yogui errante en el Continente Sudamericano.
9Dicho Iniciado, muy elevado, respondía civilmente al nombre de Walter Bauer, teniendo con sus largos cabellos hasta la cintura y su dorada barba, un aspecto místico que la pureza de sus grandes ojos azules, transparente como los de un niño, completaban admirablemente.
10Podría tener, en aquel entonces, unos treinta y cinco años y era casto desde su nacimiento, lo que ya indica que se trataba de un ser muy evolucionado, ya que, físicamente, era de una perfección rara de forma, proporciones y hermosura.
11Cedaior llega, pues, a principios de 1922, a Mendoza, donde se encuentra con Jehel, que ya ha llegado, habiendo hecho un largo viaje, de meses a pie, siguiendo a Walter Bauer, llevando una vida parecida a la de los Sanyasines orientales: siempre a pie, durmiendo a la intemperie, a pesar de las heladas y comiendo lo que la naturaleza ofrece o lo que la caridad otorga al viajero.
12Walter Bauer, a partir de cierto punto del itinerario, ha seguido otro rumbo, en el cual no deseaba ser acompañado por nadie.
13Parece oportuno decir que resaltaría de lo poco - muy poco - que dijera Bauer, que uno de los objetivos de su misión era de servir de “punto de irradiación” de ciertas corrientes de fuerza espiritual que empezaban a fijarse en la parte Sur de la Argentina.
The source text as printed, transcribed diplomatically. Where the source language uses a non-Latin script that reaches us only through a Victorian romanisation, this layer is labelled transliteration, because that is what we hold.