1Es por eso que, las varias experiencias empezadas en 1889 con Brown Séquard y continuadas después por otros experimentadores, no podían llevar a ningún resultado duradero y mucho menos definitivo.
2En efecto Brown Séquard comunicó a la Sociedad de Biología de parís en 1889, en una memorable sesión, los maravillosos resultados obtenidos sobre sí mismo mediante inyecciones de extracto testicular de animales, extracto que habría producido en el gran fisiólogo, que entonces tenía 73 años, una especie de rejuvenecimiento del organismo.
3Desde entonces el método de Brown Séquard y la opoterapia entraron, después de muchas críticas y controversias, en el mundo científico.
4Pero, si los resultados obtenidos por Brown Séquard no fueron los que él se prometía obtener pues, a pesar de las inyecciones de dichos extractos, murió 4 años después, sin embargo, sus experiencias sirvieron para abrir nuevos horizontes a la medicina permitiéndole así estudiar la acción fisiológica de las glándulas a secreción interna y crear la moderna Endocrinología.
5No habiendo dado los extractos de los órganos sexuales los resultados esperados, Steinach pensó que en vez de inyectar las hormonas de los animales, se podía obtener una mayor producción de hormonas en el mismo hombre ligando el conducto deferente.
6Esta operación, teniendo como finalidad provocar la degeneración y desaparición de los espermatozoos y de los espermatidios de los cuales los espermatozoos derivan y, en compensación obtener una hipertrofia del tejido intersticial de testículo, la mayor cantidad de hormona producida por dicho tejido, pasando en la sangre, habría tenido que retardar o atenuar las manifestaciones de la vejez y producir un cierto rejuvenecimiento.
7No hay duda que la concepción de Steinach marcaba un gran paso en la solución del problema pues eliminaba por completo la acción de hormonas extrahumanas y por lo tanto inadecuadas, pero contrariamente a sus previsiones, no hubo hipersecreción de hormona masculina y por consiguiente efectos rejuvenecedores deseados.
8Y, por último, mencionamos la tentativa hecha por Woronoff en el sentido de transplantar en el hombre testículos de mono por ser este animal el más cercano al hombre).
9Esta tentativa tampoco podía dar los resultados deseados por las razones supra-expuestas, es decir porque se trataba de un injerto heteroplástico.
10Podríamos alargar mucho este artículo relatando otras teorías e hipótesis, como por ejemplo, la supuesta reviviscencia de las glándulas mediante el calor producido por la diatermia, el empleo de la inyección de sangre testicular de la vena espermática del toro, etc., pero creemos que lo ya expuesto es más que suficiente para poner en claro que es absolutamente imposible y absurdo, por ser antinatural, en querer buscar en la causa endocrina la revitalización de las energías sexuales con carácter permanente y mucho menos un factor de rejuvenecimiento.
11También si admitimos que las funciones sexuales en el hombre que ha llegado a la puerta de la vejez, puedan por algún tiempo producir un fuerte estímulo hormonal, sería completamente erróneo el considerar este hecho como una prueba de rejuvenecimiento.
12Al máximo se podría hablar de un pequeño retardo de una cierta función, pero todo el organismo permanece viejo como antes.
13En efecto es un error pensar que la vejez esté en relación con la desaparición de la función sexual; baste pensar que esto es fisiológico en la mujer en una edad que precede en algunos años al comienzo de la vejez y también en el hombre todos pueden conocer ejemplos de debilitamiento precoz del sentido genésico con persistencia por muchos años de una envidiable frescura física y psíquica al lado de otros viejos decrépitos y sin embargo, todavía sexualmente válidos.
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