1Esta afirmación de Raphael, puede ser tomada como un complemento de la enseñanza tradicional, y nuestros estudiantes podrán hacer sus propias observaciones, pues es natural, lógico y de acuerdo con la enseñanza esotérica que el SOL sea de preponderante influencia sobre los seres masculinos y la Luna sobre los femeninos.
2EL SEÑOR DE LA MUERTE.
3El planeta que ocupa dicha función en un tema, es conocido, tradicionalmente con la denominación de “anereta” o de “interfector”.
4Modernamente se ha conservado solamente las dos denominaciones de “anereta” o de “Señor de la Muerte”.
5Las reglas que sirven para su determinación y para las circunstancias de la muerte, inclusive de los factores que pueden retrasar o evitar dicha muerte en determinada época si la persona cumple con ciertas “posibilidades” de su tema, son sumamente complejas y jamás han sido reveladas completamente, pues al hacerlo, no solamente se pondría en manos del público en general la posibilidad de conocer la época de la muerte que muchos, no son capaces de soportar.
6Como también otros aprovecharían egoístamente tal dato, estudiando la duración de la vida de personas de cuya muerte esperan ser beneficiados en alguna forma.
7Además, el conocimiento completo de estas leyes, en sus detalles superiores, implicaría la posibilidad de leer en los astros lo que está escrito en el “libro kármico”, lo que no ha sido todavía permitido a la masa.
8Las reglas publicables, son pues de orden general y permiten solamente determinar una “probabilidad” de duración de la vida, que los cálculos de “direcciones” pueden hacer más preciso, pero difícilmente infalibles.
9Volveremos a este tema cuando nos toque estudiar astrología superior o esotérica.
10Las reglas corrientes de la astrología judiciaria, para determinar el “anereta” o Señor de la Muerte en un tema, pueden resumirse en verificar las condiciones que debe de reunir - una de ellas por lo menos - el planeta para ser considerado ejerciendo tal función.
11Ellas son: Io) Que domine por cuerpo (presencia) o por aspecto poderoso la punta (o cúspide) de la Villa.
12Casa.
132o) Que sea Señor de dicha 8a Casa.
143o) Que se halle en conjunción con el Señor de la VIIIa, siendo por naturaleza más “maléfico” que él.
154o) Que disponga del planeta presente en la VIIIa Casa (es decir que sea ocupante del Signo del cual el planeta presente en la 8a es el Señor natural.
16Ejemplo: Mercurio en la 8a y Marte en Virgo (que es signo Mercuriano), o que dicho planeta depositor lo sea de un planeta que lance poderosos aspectos en la 8a Casa.
175o) Si dos planeta tuvieron condiciones equivalentes - de acuerdo a las reglas anteriores - para ocupar la función del Señor de la Muerte, es evidente que se dará preferencia al más “maléfico” de ellos, o si ninguno de ellos fuera “maléfico” a aquél que tuviera menos afinidad con el planeta “hyleg” (aquí vemos la importancia de conocer las “amistades” y “enemistades” planetarias).
18Con estas reglas, muy generales, como dijimos, nuestros estudiantes ya pueden determinar, con suficiente exactitud, el Señor de la Muerte de los temas que les toque construir.
1911
The source text as printed, transcribed diplomatically. Where the source language uses a non-Latin script that reaches us only through a Victorian romanisation, this layer is labelled transliteration, because that is what we hold.