1Ejemplo de ello lo tenemos en el nacimiento de un hombre.
2La madre representa la unidad (el valor de la función y 0 “e” elevado a “i x”, cuando x =0), luego de un acto de gestación (que se expresa por 2 pi i) se produce el milagro del nacimiento, es decir, se reproduce la unidad (la función y 0 “e” elevado a “I X”, vale nuevamente y = “e” elevado a 2 pi i = 1).
3Este ciclo se cumple cuando el niño separado de la madre respira por primera vez, poniéndose bajo la protección de la Madre Naturaleza.
4El Ego, al encontrar la forma en desarrollo eficiente, se reencarna; se cumple la ley de analogía, al ser la unidad creada simétrica a la unidad creadora, y el niño ha nacido.
5En el reino vegetal, tenemos el caso del nacimiento de una planta.
6La semilla es la madre representada por la unidad; luego de un tiempo brotan las hojas y aparecen las raíces, y cuando el alimento de la semilla se termina, la plantita se libera de la madre y se reencarna el principio vital; en ese momento se ha cumplido el ciclo 2 pi i y aparece la nueva unidad, la planta ha nacido3.
7Finalmente en el reino mineral tenemos el caso de la formación de un cristal de cloruro de sodio, por ejemplo.
8Basta, para obtenerlo, tomar una solución de dicha sal y en determinadas condiciones se van formando cristales cúbicos de cloruro de sodio.
9El proceso consiste en el agrupamiento de moléculas alrededor de ciertos centros invisibles de atracción, que se llaman ejes del cristal, una vez que esta se ha formado.
10En este ejemplo, la solución es la madre que origina el nacimiento del cristal.
11Es interesante recordar que cada sustancia cristalizable tiene su sistema de cristalización; cuando cambian las circunstancias, el cristal nace con distintas formas, pero siempre del sistema al que pertenece.
12Igualmente ocurre con la semilla, pues aún cuando varíen las condiciones de procreación, la planta originada conserva la naturaleza de la semilla madre.
13Este hecho resulta natural sin más que pensar en el principio de simetría.
14Llegamos ahora a vislumbrar una síntesis que reúne en una sola unidad, como era de esperar, a ambos números citados.
15Podemos decir que en todo lugar y en todo tiempo, cada elemento del Universo sometido a la ley de involución-evolución, lleva implícito constantemente los números “pi” y “e”.
16En efecto, toda modificación tiene una causa igualmente intensa en todas direcciones.
17Tal modificación compuesta de la suma algebraica de efectos diversos, también es igual en todos sentidos por la ley de justicia o de compensación, y entonces nada más natural que aparezca el número “pi”, no ya como relación geométrica, sino en general, como un coeficiente de forma entre el efecto total y la intensidad específica de la causa.
18Simultáneamente, y por la sencilla razón de que en el proceso de variación la parte creada participa de la misma naturaleza de la parte creadora, aparece el número “e” como un coeficiente de la forma de crecimiento.
19En el caso particular de la deformación geométrica uniforme en todas direcciones, tenemos el valor de “pi” habitualmente conocido.
20Además en cada ciclo 2 pi i se origina un nuevo elemento donde puede expresarse la Vida, y la ley de este proceso de formación de elementos es la ley periódica y = “e” elevado a “i x”; cuyo valor particular es la misteriosa fórmula “e” elevado a “2 pi i” = 1.
213 - PAPUS – Traité Méthodique de Sciencé Oculte – Tomo I, pág., 263 y siguientes.
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The source text as printed, transcribed diplomatically. Where the source language uses a non-Latin script that reaches us only through a Victorian romanisation, this layer is labelled transliteration, because that is what we hold.