1AÑO 1 JUNIO DE 1942 Nº 2 En el folleto distribuido a principios de 1942 por la Orden Martinista, está la estampa del Venerable Maestro Maharishi, sobre cuyo Ashram nos ha hablado Maya en el número pasado de “La Iniciación”.
2En la estampa se ve sobre un diván, un hermoso y robusto cuerpo dominado por una nobilísima cabeza.
3Llama la atención la pureza escultural del cuerpo la perfección de sus proporciones y la línea del vientre, índice de largo cultivar de músculos y plexos por procesos suaves y duraderos; llama todavía la atención la pequeña ardilla que, tan arisca en general, parece tan reposadamente feliz sobre la pierna del Maestro; pero más que todo, impresiona al sensitivo la nobleza de la cabeza, verdadera cabeza de Rishi puro, poderosa y suave, en la cual se siente el hábito y el poder de pensar y meditar profundamente y sin esfuerzo, en la cual se identifica, desde luego, el Templo físico de un Pensamiento elevadísimo, la morada de un Espíritu luminoso.
4Es sobre esa Venerable Personalidad que quiero hoy ofrecer rápidas notas.
5Sri Ramana Maharishi era, cuando joven, el estudiante de derecho hijo de noble familia de que nos habló Maya en su artículo precedente.
6Estudiante, no sentía amor a los estudios que hacía, y su hermano, también estudiante, le comentó cierta vez: “Si tu pensamiento está siempre dirigido a las cosas espirituales, ¿por qué insistes en estos estudios?” La veracidad de tal observación despertó en la joven profunda reflexión, y la consecuencia fue que partiera, secretamente, de su casa, en aquella misma noche, dejando una carta dirigida a su familia, pidiendo que no perdiesen ni tiempo ni dinero en buscarle, porque se iba a buscar AQUELLO que su vocación espiritual le indicaba.
7Sin recursos, con tres rupias rápidamente terminadas, se lanzó a la aventura, siguió el impulso que lo llevaba siempre adelante; caminó, anduvo leguas y leguas, días y meses, viendo, observando, buscando y no hallando satisfacción en ninguna de las enseñanzas, eternos comentarios que, de las más diversas fuentes, recogía en su peregrinación.
8Y de valle en valle, de montaña en montaña, de región en región, iba, sin que la Voz interna le diera descanso.
9Inflexiblemente, le dirigía hacia la Montaña Sagrada, la Montaña Roja, la Montaña de ARUNACHALA, célebre en las tradiciones de la India por su santidad, por haber sido, desde tiempos inmemoriales, habitada por Elevados Seres, Santos Yoguis e Iniciados de las elevadas categorías.
10Llegando al Templo de Arunachala sintió que allí encontraría lo que buscaba, y fue tal la intensidad de su sentir, tan sincera la fe de su alma que, antes de entrar al Templo, abandonó TODO, hasta la propia ropa, y desnudo el cuerpo y abierta el alma penetró en el Templo, dispuesto a no salir más de allí sin haber encontrado la Luz.
11Los sacerdotes del Templo, pensando que las personas que iban allí en peregrinación no aceptasen la presencia de esta figura, siempre en meditación, completamente desnuda, tanto le pidieron, que obtuvieron que usara por lo menos un pequeño calzón, la única vestidura que hasta hoy usa, desde entonces.
The source text as printed, transcribed diplomatically. Where the source language uses a non-Latin script that reaches us only through a Victorian romanisation, this layer is labelled transliteration, because that is what we hold.