reunión de todas las iglesias cristianas y a ocuparse del estudio del hombre y del cristianismo trascendente. 11 de julio. — J. B. Willermoz llega a Wilhemsbad para participar en las sesiones del Congreso y toma contacto, durante dos días que preceden a su inauguración, con los otros representantes. Entre éstos hay serios opositores suyos, tales como: Cristophe Bode, uno de los principales Aufklarer, decidido adversario de la Profesión; Adolph Knigge, miembro de los Iluminados de Baviera, que no participa en el Congreso pero que dirige, desde la sombra, a otro miembro de los Iluminados de Baviera, Dittfurth, para obtener en el Congreso ventajas para la sociedad de Weishaupt; y el marqués Chefdebten de Saint Amand, cuya finalidad es sacar provecho para los Philaletes, de los cuales es el emisario. 14 de julio. — Fernando de Brunswick imparte las últimas disposiciones a reglamentar el orden de las sesiones, el sistema de votación, etc. (continuará) ______________ Curso Práctico de Astrología Judiciaria Enseñanzas de Surya. S. I. LA INFLUENCIA DE LOS PLANETAS EN CADA CASA Ya hemos estudiado las influencias de Saturno y de Júpiter en las 12 casas. Veremos hoy las de: MARTE (El planeta de la acción) MARTE EN LA PRIMERA CASA da un gran coraje, impetuosidad y fuerza de carácter, pero expone a heridas de armas y a explosiones. En signos de fuego hace a la persona ambiciosa, independiente, determinada y colérica. En signos de tierra la hace mala, testaruda y mañosa, querellante y lujuriosa. En signos de aire da atracción por los viajes, ambición, perseverancia y poco éxito. En signos de agua produce marinos e inclinación al libertinaje y a la bebida Situado en Escorpión produce médicos, químicos, abogados, soldados, marinos o inclina a cualquier otra profesión en las que se emplea el hierro, el fuego o explosivos. En toda occisión la influencia de Marte depende de su posición y aspectos. Bien dispuesto, proporciona éxitos debido a la energía marciana. Mal dispuesto, fortalece también la constitución y da fuerza muscular y resistencia, pero hace a la persona precipitada, impulsiva, terca y temeraria. Mal aspectado por el Sol produce fiebres e inflamaciones; por Júpiter, da tendencia a sufrir roturas de huesos; por Urano y Saturno a caídas y quemaduras; por Venus, a enfermedades causadas por excesos en sus pasiones. MARTE EN LA SEGUNDA CASA, bien dispuesto, puede hacer perder, algún día, la fortuna que la persona podrá haber ganado en especulaciones, en negocios aventurados y por el matrimonio, debido a su naturaleza generosa y gastadora. Mal 5
La Iniciación (GIDEE) — Vol. 4, No. 41, Sep 1945
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Mensuario del GRUPO INDEPENDIENTE DE ESTUDIOS ESOTÉRICOS AÑO IV Octubre de 1945 Nº 42 SUMARIO PARTE INICIÁTICA: Pág. La conjunción de Júpiter, Sol y Mercurio (Lorelair S. I.) . 4 Curso Práctico de Astrología Judiciaria: La influencia de los planetas en cada casa: el Sol (Surya, S. I.) .…................. 6 El Deseo……......................................................................... 8 Plano Astral ……………………………………………….. 8 Suddha Dharma Mandalam: Comentarios sobre el Bhagavad Gita Bashya (por Hamsa Yogui). Síntesis explicativa por el Gurú Subramanianda…………………..... 10 PARTE FILOSÓFICA CIENTÍFICA: Las teorías modernas de la Alquimia (Jollivet Castelot S.I.)......................................................................................... 15 3
Cromoterapia (Pitágoras, S.I.)…………..
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RAMAKRISHNA
(Leído en la sesión No. 270, de 15 de febrero, del Centro Papus No. 5)
Dedico este trabajo a mi Iniciador, deseando que la brisa de amor del divino Maestro le ayude a conducir todas las barcas de sus discípulos a las aguas del océano del Amor Divino. Por Amapadaka, S. I. Los Lipikas o Señores del Karma habían visto que era necesaria una nueva manifestación de Dios en la Tierra y que el Ego que en diferentes épocas había tomado los cuerpos de Rama, Krishna, Buda, Cristo y Chaitanya estaba dispuesto a sacrificarse una vez en beneficio de la Humanidad; nuevamente deseaba salvarla de sus miserias; deseaba hacer caer un benéfico rocío de Amor divino en el marchito corazón de los hombres, descifrarles el enigma del Universo e infundirles el espíritu devocional. Encontraron que, en Bengala, había una pintoresca aldea denominada Kamarpukur, cuyas construcciones cónicas estaban rodeadas de palmeras, estanques, arrozales, en la cual vivía una santa y bondadosa mujer llamada Chandramani que era la única que estaba en condiciones de cobijar en su seno al Divino Ego. Por eso, como todas las vírgenes que han dado a luz los divinos Avatares, fue Chandramani trasportada, en uno de sus sueños, a los brazos de Dios, mientras su esposo Kundiram, que fuera en peregrinación a la santa tierra de Gaya, fue visitado por el Gran Salvador que le dijo: “Vuelvo a nacer para salvar a la Humanidad”. Y hace de esto l10 años que Chandramani dio a luz aquel instrumento o medio de manifestación del Verbo o Palabra Divina, cuyas enseñanzas iban a fluir de sus labios puros e ingenuos, como si salieran de la boca de un sabio y al mismo tiempo sencillo niño que vive arrullado por el cariño de su tierna madre y henchido de dulzura, compasión y felicidad. Aquella encarnación de la ternura y el Amor Divino iba a tener de continuo su mente fija en el Supremo. Y como el niño necesita ver a su madre, abrazarla, sonreírle, él también necesitará ver, abrazar, sentir las caricias de su Divina Madre, de la Divina Madre de todas las criaturas del Universo, que se manifiesta en este mundo bajo diferentes aspectos y formas: Unas veces como Mahakali, o Deidad Absoluta, arrúpica, o sin forma. Otras, como Nityakali, o Deidad permanente, distinta de sus obras. Otras, como Samasamkali, o tétrica Deidad, que preside la muerte. Otras, como Rakshyakali, o Madre de color azul obscuro, agradable a los ojos de los devotos, que bendice y protege a sus hijos. Y adoptó el nombre de Ramakrishna, que era fusión de Rama, y de Krishna. De Rama, “el inspirado de la paz”, aquel que dio al hombre la antorcha, símbolo sagrado del Espíritu divino y a la mujer la copa, símbolo de la Vida y del Amor, e inspirado y conducido por Deva Nahusha, la Inteligencia Divina, fuera el portador de sus rayos: aquél que ins-
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F. PANAMA Librería Ibero-Americana. — Apartado 256 - Panamá. URUGUAY Gidee. — Av. 18 de Julio 1018, 2.° piso - Montevideo. VENEZUELA Agente: Pedro José Romberg — Sur 13. No. 55 (Petión á Callao) San Agustín ■del Norte - Caracas. — 2 —
REALIDAD VIVA DEL SIMBOLISMO lo. EL PUNTO Jehel, S. I. Dr. Kab. Preliminar: H abitualm ente, toda consideración sobre simbo- . lismo está condicionada a determ inada idelogía: religiosa, filo- . sófica o de notación científica. La m ente acep ta el sím bolo como fórm ula cóm oda de representación de un concepto expresado y aceptado. Tom ado en tal forma, e l -símbolo llega a ser ap en as com o el enunciado de una enferm edad cu y a razón, mod o y evolución, se dan por conocidos sin por eso acom pañar, en verdad, su realidad integral de m anifestación. En esta serie de artículos se busca algo m ás: procurar facilitar (m ás no es posible) al Discípulo o al Lector, la identificación con la reaúdad viva del símbolo. La vía p a ra realizar esto tiene tres peldaños: lo.) Leer con atención el artículo, tratando de comprender con el intelecto, lo que el texto expresa. 2o.) Pasando de (lo que se ha dado en llamar) la mente concreta a la mente abstracta, tratar de representarse, d e "ver", en el espacio, cuánto se describe y sugiere en el texto. 3o.) Haciendo una meditación sobre cada parte expuesta, tratar de identificar la realidad viva del símbolo, a la vida indivi- , dual. Dentro d e lo posible, darem os en cad a artículo alg u n as indicaciones sobre los ejercicios prácticos que, según nuestra propia experiencia, resulta interesante realizar en relación a les asuntos principales de estas consideraciones. -----O ------ EL PUNTO: Al p en sar en un punto, pedem os hacerlo sin .darle forma definida, decim os o pensam os "un punto". Eso es actuar por costum bre idiom ática, con superficialidad. D etengam os el pensar sobre el punto. Estamos obligados .a darle forma. .Si .esa forma es "irregular", en ella se distinguen — 3 —■
Eso es actuar por costum bre idiom ática, con superficialidad. D etengam os el pensar sobre el punto. Estamos obligados .a darle forma. .Si .esa forma es "irregular", en ella se distinguen — 3 —■ partes; luego, no es m ás un punto, y a que choca la visual o la . m ente con sus saliencias. Entonces, un "punto" es de íorm a regular. La form a m ás regu lar y sencilla es un circulito. Pero un círculo dibujado, en el p ap el o en la m ente, o está "vacío" o- tiene u n a superficie, b lan c a o de color. H ay que achicar el círculo h asta que sea tan pequeño que no distingam os m ás el círculo de su interior. Tenem os entonces, un puntito circular, digam os negro. Pero, por m ás chico q u e sea, será posible fraccionarlo er, num erosas partes: dos, cuatro, ocho, etc., por el "p ensar geométrico". A dem ás, ese circulito plano podría perfectamente ser una "bolita", es decir, u n a esfera, y en realid ad lo es, y a que, por infinitam ente pequeño que lo im aginem os, pensamos fatalmente con tres dimensiones: ancho, largo, espesor. Luego, la primera representación posible de un punto CON- CRETO es u n a esfera o bolita, que podem os ir achicando c a d a vez m ás sin llegar a suprimirla. -----O ------ Procedam os entonces de modo distinto. Tomemos la ta p a , de la revista y m irem os el "sol" allí representado. Descubrim os luego que no tiene límite circular. Es un "punto" abstracto,-, virtual, determinado por las líneas que concurren a él. Con La mente, podem os acercar esas líneas, prolongándo- ■ las, h acia el centro del "sol" sin que lleguen a tocarse. Podrem os form ar así un "vacío" infinitamente pequeño, situado en donde convergen infinitas raiyas. Y si hacem os eso no y a en u n a . superficie p lana, tendrem os un "vacío" colocado en el centro de una esfera formada solamente por infinitos rayos. ¿Conocéis la "sem illa" q u e vuela, e sa que los chicos gustan soplar? Así será nuestro punto: todos los rayitos brillantes, im palpables casi, de la sem illa, son los infinitos rayos, pero, e n . lugar de llegar a la sem illíta oscura, llegarían a un "invisible pero existente punto". Luego, la segunda representación posible de un punto ABS- — 4 —
Nota: Sería recom endable que los q u e así lo deseen, re a licen estos ejercicios diariam ente , h a sta recibir el próximo núm ero de la revista que contuviese los siguientes.
L A S I N A H Q U I A Por Ch. Bcirlet, S. I, (1) La Sinarfciuía es el térm ino con el cual se conoce m ejor la obra de nuestro lam entado M aestro O ccidental Saint-Yves d'A lveydre; y con razón, pues esta notable institución es el alm a de sus trabajos, como la Misión de los Judíos es, de todos ellos, la obra m aestra. Sin em bargo, no siem pre se conoce con b astan te precisión la distribución d e las funciones sociales que caracteriza a la Sinarquía y, por consiguiente, no se ap recia bastante su valor inm ediatam ente práctico; no se conoce la sim plicidad de su aplicación. Esto es debido a que su exposición y sus principios m ismos h an sido divididos por Saint-Yves en tres obras distintas que tenían por finalidad m ostrar otros tantos aspectos diferentes. La Sinarquía, síntesis arm oniosa de las form as constitucionales principales, está fundada sobre u n a serie de principios que es preciso, ante todo, exponer: I — La Sociedad h u m an a es un organism o análogo al ser hum ano, es decir, está com puesta por un cuerpo, un alm a sentim ental y u n a m entalidad. II — En la Sociedad, com o en el Cosm os y en el Hombre, la M entalidad, el V erbo es o debe ser el inspirador o el director de toda acción; pero el Hombre h a recibido la libertad de aceptar o reh u sar sus decisiones bajo su responsabilidad. De la m ism a m anera, la Sociedad deb e poseer la facultad de acep tar o rehusar los preceptos del Cuerpo^ social que le h a rá conocer su verbo. III .... P ara aseg u rar su unidad, la Nación tiene la necesidad, sin em bargo, de establecer u n a línea d e conducta que impondrá a todos sus m iem bros, u n a Ley com ún que ciertos oficiales h arán aplicar con la fuerza en caso de necesidad; es preciso un gobierno político. (1) Este artículo, que h a sido traducido par Fitágoras «para los lectores de nuestra revista, fuá publicado en La Gnose, Marzo 13IG, No. 5, páginas 79 a 82. Nota de la Redacción.
Esta función es doble: establecim ion
to d e la Ley; aplicación de la Ley; su esencia es la Igualdad.
Así que los principios fundam entales son:
La A utoridad es distinta del Poder; la acum ula ión <1.- I< ..
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dos está absolutam ente prohibida; el Poder tem poral es distinto del espiritual. A dem ás qu ed a salv arg u ard ad a así la: total libertad de los gobernados m ientras los gobernantes, por el contrario, están ligados por dos partes, pero- son los únicos q u e poseen el ejercicio del Poder. Será, pues, lo opuesto de toda tiranía. U na observación queda: por hacer: En todo lo que precede se trata de expresión y realización de voluntades y, por consiguiente, de la vida psíquica, por así decir. La vida m aterial tiene otros intereses, éstos son m ás individuales. La unidad se establece m ás fácilm ente en el plano de los intereses personales; ella se establece, por a sí decir, desde abajo, m ientras que, en las otras funciones, viene desde lo alto. La Economía tendrá, pues, su lugar especial en el que dom inará la libertad. De la m ism a m anera, e inversam ente, la Vida: mental será m ás im perativa dado que proviene del Verbo; pero no se impondrá sino a la conciencia, y por interm edio d e la A utoridad. H abrá, pues, tres reglas q u e d eb erán penetrar y v ariarlas tres clases de vidas; es decir, que en c a d a u n a de las tres funciones principales h a b rá que distinguir tres subdivisiones: Una representando' la Ley superior del V erbo o M entalidad.. O tra la Ley social confiada al Poder. La: tercera, la Ley económ ica, ab a n d o n a d a a la m ás am plia libertad de decisión del Electorado. Estos principios b astan p a ra hacer com prender la distribución siguiente de las funciones q u e constituyen la Sinarquía; el espacio falta p a ra com entarla, pero el cuadro- q ue dam os es, sin duda, b astan te claro. I — VIDA ECONOMICA — ELECTORADO (Voluntades individuales tom adas en su totalidad). Principio de organización dem ocrática. Realización d e la Libertad. (Por tres colegios electorales nom brados p o r el sufragio universal, que serán designados, y por la redacción de las obligaciones públicas). 9
I — VIDA ECONOMICA — ELECTORADO (Voluntades individuales tom adas en su totalidad). Principio de organización dem ocrática. Realización d e la Libertad. (Por tres colegios electorales nom brados p o r el sufragio universal, que serán designados, y por la redacción de las obligaciones públicas). 9
Resultado: Tres Colegios electorales: lo. (espiritual) de E nseñanza (o d e v ida intelectual); 2o. (judicial) d e Poder jurídico; 3o. (m aterial) de Poder económ ico. II — VIDA MORAL — GOBIERNO (Unión d e las dos voluntades: U niversal e individual). Principio d e organización aristocrática. Realización d e la Igualdad. Elección por los Colegios electorales supram encionadcs d e ires Consejos: lo. C onsejo d e A utoridad (o espiritual); 2o. C onsejo de Poder (o judicial); 3o. Consejo de Econom ía (o m aterial). Encargados d e red actar la ¡Ley. Nota: Los consejeros no pueden ser elegidos sino entre los candidatos designados por la Autoridad y por m edio de ex ám enes. P ara la ejecución d e la Ley, es decir, p a ra el G obierno propiam ente dicho, los tres Consejeros nom bran respectivam ente, por elección, a tres M inistros: lo. d e V ida intelectual (el Primate); 2o. d e V ida M oral (el Soberano Justiciero); 3o. de V ida Económ ica (el Gran Ecónomo). El Soberano Justiciero es el jefe del Poder Ejecutivo. III — VIDA ESPIRITUAL - - AUTORIDAD (Voluntad U niversal aceptada). Principio de organización m onárquica. Realización de la Fraternidad. (Por u n a jerarq u ía sacerdotal cuyos m iem bros h an sido educados por la Iniciación, y coronada por un Pontificado supremo). Ella cum ple con tres funciones: De Sacerdocio (Enseñanza de la C iencia sag rad a, Teurgia, Iniciación). De E nseñanza teórica d e toda clase (la ciencia com ún y los exám enes de los candidatos al Poder). De Culto público. 10
Ella cum ple con tres funciones:
De Sacerdocio (Enseñanza de la C iencia sag rad a, Teurgia,
Iniciación).
De E nseñanza teórica d e toda clase (la ciencia com ún y
los exám enes de los candidatos al Poder).
De Culto público.
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CURSO PRACTICO DE ASTROLOGIA JUDICIARIA Enseñanza de Surya, S. I. LA INFLUENCIA DE LOS PLANETAS EN CADA SIGNO En el núm ero anterior hem os visto las influencias de Satur- : no en cad a uno de los doce signos del Zodíaco. V eam os aho ra d a s de JUPITER (El planeta más benéfico) JUPITER EN AIRES d a éxito en las em presas que la perso- : na em prenda y en funciones m ilitares o políticas, protegiéndola en todas las ocasiones del peligro del fuego y de las arm as. Da una m ente espiritual, enérgica, alerta y am biciosa, ccn la voluntad p a ra ocupar una posición donde p u ed a dirigir y m andar a los dem ás. Da tam bién u n a disposición sim pática, sincera’, bondadosa, digna d e confianza y a veces inclinada a la vida . religiosa; ni m uy conservadora ni m uy im pulsiva, sino precavida. Si está afligido, la m ente no es tan conservadora ni tan bien equilibrada, con tendencia al m al humor, im paciencia, actos im pulsivos y precipitados. JUPITER EN TAURO da fuerza d e carácter, naturaleza sim- ; pática y franca, am or por las artes, por la naturaleza, por los chicos y por la justicia. Si está bien aspsctado otorga favores d e m ujeres, am igos poderosos, riquezas y fortuna por matrimo- . nio, dando u n a naturaleza m uy bon d ad o sa y sim pática y u n a disposición filantrópica m uy generosa hacía les seres queridos, pero un poco m ás precavida h acia los dem ás. Si está afligido . inclina a gastos extravagantes y p a ra la satisfacción de su na- : turaleza inferior, sintiendo g ran placer por la b u en a m esa, dificu ltad es económ icas y enferm edades a consecuencia de eso. JUPITER EN GEMINIS d a éxito en las em presas ccn reye- — 11 —
Si está bien aspectado, otorg a prosperidad por m edio de negocios o de vocaciones profesionales, la persona se tornará m ás rica que sus parientes y m antendrá m uy buénas relaciones con sus servidores, los que le serán fieles y leales. Si está Júpiter afligido d a u n a disposición 12 —
¡cínica, criticona, desconfiable y expuesta a pérdidas por c au sa ■ de los sirvientes y em pleados; no tendrá éxito en sus negocies y le. será difícil encontrar y conservar sus em pleos. JUPITER EN LIBRA d a un carácter bueno, atento y justo, ; pero si está bien aspectado d a u n a disposición sum am ente bond ad o sa y u n a naturaleza d esead a, sociable, benévola, am an- . te de las artes y de la elevación de la hum anidad. P resagia un m atrim onio feliz, protección de m ujeres, am istades infiuyen- .tes, g an an cias derivadas de éstas y éxito en ocupaciones afines con la m edicina o la Justicia. Si está afligido, u n a indulgencia excesiva de la naturaleza inferior le ocasionará disgustos, es- . cándalos públicos y desprestigio. JUPITER EN ESCORPION d a u n a naturaleza orgulloso, ar- . diente, am biciosa, autoritaria, prudente, egoísta, confiada en sí y deseosa de gobernar a los dem ás. D a una m ente entusiasta, constructiva y con recursos y éxito en el trabajo, sobre todo en m ecánica, cirugía y m edicina. Tam bién d a inclinación hacia d as ciencias ocultas. Si está afligido, la perso n a se creará m uchos enem igos, tendrá querellas y procesos y se enriquecerá por la violencia. Tam bién tendrá pérdidas y disgustos a consecuencia de la satisfacción de su naturaleza inferior en form a des- ■ ordenada, siendo am ante de los alim entos ricos y costosos que le producirán posteriorm ente enferm edades. JUPITER EN SAGITARIO está en su propio signo y hace a la persona afable, cortés, h u m ana y am ig a de toda clase de deportes. C uando está bien aspectado anuncia honores, éxito en las em presas, suerte, fortuna, altos cargos y elevación social, dando u n a disposición justa y noble y u n a m ente am plia -y filosófica. Si está afligido inclina al juego, con p érdida de la ■estima social si h a nacido en un buen am biente, tendrá disgustos por litigios y dificultades financieras y si se inclina a la v id a .religiosa será un fanático y sectario. JUPITER EN CAPRICORNIO h ace a la persona ingeniosa, cuidadosa, bondadosa, sincera, honesta y de p alab ra, económ ica y con aversión al despilfarro, llevándola a posiciones eleavadas y con cap acid ad p ara m andar bien y prudentem ente. Si
JUPITER EN CAPRICORNIO h ace a la persona ingeniosa, cuidadosa, bondadosa, sincera, honesta y de p alab ra, económ ica y con aversión al despilfarro, llevándola a posiciones eleavadas y con cap acid ad p ara m andar bien y prudentem ente. Si
Júpiter no recibe algún buen aspecto de alguno de los otros, p lan etas benéficos, estas cualidades enum eradas q u ed an dism inuidas, pues la posición de Jújiter en este signo no es favorable. Si está afligido, la persona se tornará un avaro. JUPITER EN ACUARIO hace a la perso n a buena, a te n ta ,. justa, caritativa, ingeniosa, inclinada al estudio científico y generalm ente indiferente a la vida práctica, siendo prudente, religiosa, enem iga d e las disputas, pero terrible en sus cóleras. Es favorable al estudio de ingeniería. C uando está bien aspeetado hace a la m ente m ás hum ana, optim ista y original, con inclinación a las ciencias de misticismo, literatura y m úsica y con am istades afines que le ay u d arán a lograr sus anhelos, obteniendo en general éxito en la vida. Si está afligido, h ace a la. perso na inquieta, nerviosa, con id eas extrem istas, con aversión a trabajos serios, siendo, despreciada por no tenérsele confianza. JUPITER EN PICIS inclina al estudio y d a m ucho talento, u n a naturaleza sim pática, caritativa, m isericordiosa, hospitalaria y con num erosos am igos, sensitiva y con probables expe- - riencías psíquicas, Presagia un m atrim onio poco feliz. D a am or: por la m úsica, el arte y literatura, y si está bien aspectado por Venus da u n a gran habilidad como actor. Si está bien aspectado. p resag ia honores y u n a a lta función. C uando está afligido da u n a m ente vacilante y en erv ad a y u n a naturaleza cobarde a la. cual satisfacen todos los vicios, haciéndolo un desgraciado, con peligro de escándalos y enem istades con personas influyentes... — 14 —
Si está bien aspectado. p resag ia honores y u n a a lta función. C uando está afligido da u n a m ente vacilante y en erv ad a y u n a naturaleza cobarde a la. cual satisfacen todos los vicios, haciéndolo un desgraciado, con peligro de escándalos y enem istades con personas influyentes... — 14 —
S Ü D D H A D H A R M A M A N D A L A M COMENTARIOS SOBRE EL BHAGAVAD GITA BASHYA (Por H am sa Yogui) Síntesis explicativa por el Gurú Subrahmanyananda V ersión castellana de G. Bruno (Continuación) Hamsa Yogui hace un llam ado de atención hacia otras dos lecciones im portantes sugeridas por el contenido restante de este capítulo. U na de ellas es q ue la L ám para de la Sabiduría, expresad a siem pre por la Yuga Brahma Vadya, ard e esplendente en tiem pos especiales, m ediante la labor de A quellos Poderosos y Sobrehum anos Seres llam ados Avatares, quienes se m anifiestan entre los hom bres en épocas de grandes cam bios cíclicos y realizan lo que es necesario p a ra im pulsar a la H um anidad. Esta es la lección que nos sugiere la sum isión como discípulo de Arjuna a Krishna, quien apareció en el justo m om ento p a ra im partir las en señ an zas que tanto necesitaba el m undo y servirle d e G uía. La otra lección nos dem uestra cóm o en todos los tiem pos, trab aja en el Universo el Poder Bráhm íco en sus fases obscuras o asúricas, por un lado, y brillante o Daivi, pop el otro. La tendencia de la fase prim era es m aterialista, m ientras que la de la segun d a es espiritual. U na dem ostración de esto la encontram os en Duryodhana, quien confiaba en el triunfo b asad o en la fuerza num érica de su ejército; m ientras que Arjuna, por el contrario, confiaba en la G uía que le brin d ab a el Avatar, invocando a Durga, a quien 1 IT
U na dem ostración de esto la encontram os en Duryodhana, quien confiaba en el triunfo b asad o en la fuerza num érica de su ejército; m ientras que Arjuna, por el contrario, confiaba en la G uía que le brin d ab a el Avatar, invocando a Durga, a quien 1 IT im petra a fin de que le asegure el triunfo sobre Duryodhana. Tal invocación de Arjuna: al Sakti de Brahmán con el ncm bre de Durga es, •—tal -como la etim ología de la p alab ra lo ex p resa —, en su aspecto d e D isipadora de los peligros que a b ru m an a quienes, com o los Pandavas, m erecían por sus m éritos y bondades SU protección. Prosiguiendo ah o ra con el contenido de la prim era sección, Hamsa Yogui explica el nexo existente entre tal contenido y las seis frases con las cuales Arjuna describe sus pensam ientos y sentim ientos, los cuales lo condujeron al colapso cuando vió a sus parientes y am igos contra quienes tenía que luchar. Tales frases con las siguientes y se refie|ren a los seis capítulos respectivam ente: lo. — Sidanti mama gatrani. 2o. Mukhancha parisushyati. 3o. ¿áé Vepathuscha Sareereme. 4o. — Romaharshascha jayate. 5o. — Gandivam Sramsate hastat. 6o. — Twackchaiva paridahyate. Tom ando las frases p alab ra por p alab ra, Hamsa Yogui las construye en su sentido esotérico. Y puede él h acer esto, por cuanto las p alab ras u sad as deliberadam ente, adm iten un significado con referencia a Arjuna en su calidad de G uerrero, com o tam bién en su condición de discípulo que busca instrucción espiritual de un O m nisapiente M aestro. Baste decir qu e estas descripciones de Arjuna dem ostrab a n q ue se h allab a actuando bajo la: influencia de los m ás g raves errores en lo referente a la p ro p ia-n atu raleza y posición de quien, com o él, estab a evolucionando com o u n a Jiva hum ana. En tal situación y m ovido por la com pasión, im partióle el M aestro el conocimiento que h ab ría d e disipar las tinieblas, ins- — 16 —
En tal situación y m ovido por la com pasión, im partióle el M aestro el conocimiento que h ab ría d e disipar las tinieblas, ins- — 16 — iruyéndole en lo concerniente al fin y objetivo de la evolución, h u m ana y los m edios p a ra alcanzarla. Hamsa Yogui señ ala q ue lo racional del orden de esos capítulos será m ejor com prendido si el estudiante los tom a desdeatrás, em pezando por el que lleva por título KAIVALYA GITA- DHYAYA. Este capítulo dem uestra que la m eta de la evolución hum an a es Kaivalya o el estado en el cual un determ inado individuo alcan za la inm ortalidad, térm ino éste que d eb e interpretarse en el sentido d e la liberación del nacim iento y m uerte, y q ue su conciencia h a alcanzado- un grado tal de expansión que loconvierte en el am o del poder y la sabiduría y en el poseedor de u n a paz y felicidad incapaz d e ser descripta por el lenguajehum ano. El capítulo que- -antecede- al citado y que se titula: Karana Gitadhyaya, explica que la ca u sa de toda m anifestación es el Pa- SA BRAHMAN, en su aspecto de PARAMAIMA, y que el espíritu del hom bre o Kshetrajna es un rayo o chisp a del Pctramatma y por esto desligado de las lim itaciones y cualidades del Kshetram o cuerpos hum anos, lo que lo cap acita p a ra a lcanzar el estado de Kaivalya ya. expresado. El tercer -capítulo llamado- Siksha Gitadhyaya, indica el género de vida que h a de observar quien aspire a l estado de Kaivalya. Los tres capítulos restantes, tom ados en conjunto, nos h a blan de la designación de u n a G ran Jerarquía p a ra el G obierno espiritual del mundo. El prim ero d e estos capítulos, cuyo nom bre N ara Narayana Gitadhyaya deriva de los títulos surgidos p a ra la ex altad a Jerarquía, y su Jefe Oficial, revela, personificado en Arrana, la n a turaleza Bráhmica en su cuádruple m anifestación, y m uestra, en efecto, que el poder de la Sabiduría, el am or y beneficios que em anan del Ishvara de nuestro sistem a solair y aún d e m ás elevado origen, llegan al m undo m ediante los m iem bros de esa Jerarquía. — 17 —
Estos resultados del Dr. Potheau han sido' confirm ados por el Dr. Reghault y por el Dr. W hite. Este último h a curado estados de agotam iento físico, anem ia, tuberculosis, em pleando rad iaciones ropo rubí; h a curado a alcoholizados con radiaciones co- — 21 lor ciruela obscuro y h a curado estados neuróticos crónicos,, paranoia, etc. con radiaciones rojo vivo. Decimos, en fin, que el Dr. Nis Finsen de C openhague, h a curado el lupus (que es u n a m anifestación cu tán ea de tuberculosis, y la viruela, em pleando, en su Instituto de Fototerapia, am pollas de vidrio rojo. Como se ve, todos esos resultados obtenidos en todos a q u e llos estados patológicos en que era débil el rojo, confirm an su acción excitante y vitalizadora. El poder excitante del rojo es utilizado por los toreros en las corridas de toros y tam bién por los atletas am ericanos. A este respecto A. Kemp Prossoa: nos dice, en efecto, que los atletas m iran un pañuelo rojo antes de la lucha. Varios escritores por otra parte, h an utilizado este poder excitante haciendo tapizar de rojo la pieza donde, por su trabajo agotador, estab an obligados a perm anecer durante largas hciras. Y a hem os visto cómo, en la antigüedad, el rojo se em pleab a p a ra la cu ra de la viruela, roséola y escarlatina. A ctualm ente, en C hina e Indochina, com o lo señaló el Dr. R egnault en la A cadem ia de M edicina en 1902, se v en d a al enfermo con u n a tintura vegetal d e color rojo que contiene azafrán y u n a d ecocción de Thalictrum Rubelluxn. En 1904, el Dr. D ubard em pleó con éxito un m étodo sem ejante; pero el vendaje, en vez de estar im pregnado con la tintura vegetal supram encionada, estab a im pregnado con fuscina, lo que dem uestra que el efecto terapéutico no es debido a las propiedades quím icas de las substancias em pleadas, sino a las vibraciones del rojo. Decimos, en fin, que el mismo R egnault em pleó ven d as con eosina, rojo Congo, etc., obteniendo interesantes resultados en varias enferm edades de la piel. Sobre el estreptococo, el rojo ejerce u n a influencia bacteri- ,cida, pues dism inuye su vitalidad h asta suprim irla por com pleto. En el hom bre sano el rojo causa, debido a su poder exci- • ytante, sensaciones de calor, incom odidad, nerviosism o y au~ — 22 —
Sobre el estreptococo, el rojo ejerce u n a influencia bacteri- ,cida, pues dism inuye su vitalidad h asta suprim irla por com pleto. En el hom bre sano el rojo causa, debido a su poder exci- • ytante, sensaciones de calor, incom odidad, nerviosism o y au~ — 22 —
En el cuerpo físico, com o insuficiencia de hem oglobina cora todas sus consecuencias patológicas. En el cuerpo astral, como tristeza, indiferencia, falta de b enevolencia y afecto. En el cuerpo psíquico, com o toda clase d e pensam ientospesim istas y m alévolos. El exceso del rojo se m anifiesta: En el cuerpo físico, com o exceso de hem oglobina con todas, sus consecuencias patológicas. En el cuerpo astral, com o g ran alegría, entusiasm o, bond ad y sentim ientos ap asio n ad o s en general. En el cuerpo psíquico, como pensam ientos am orosos, poderosos, constructores, optimistas. El rojo d eb e ser em pleado, pues, terapéuticam ente, en todos: los casos en -que sea preciso u n a acción excitante y vitalizante. Las enferm edades en q u e p u ede em plearse con éxito son: agotam iento físico y m ental, anem ia, tuberculosis pulm onar y extrapulm onar (pero sólo por aplicaciones locales y alternándolo con índigo y azul, p a ra evitar u n a acción dem asiado' enérgica o, mejor, em pleando el púrpura), paresis y parálisis, en 1a. tos. seca (púrpura), várices, am enorrea, form as de psicosis deprim entes y pesim istas, etc. 2. — ANARANJADO El an aran jad o ejerce u n a acción idéntica a: la del rojo, es' decir, dilatante, vitalizante y excitante, pero en grado menor. En el a u ra en que son débiles las vibraciones del a n a ra n jado predom inan las de color azul celeste, es decir, todas aq u ellas vibraciones que predom inan en los tranquilos, confiados y religiosos. ' mentó del deseo sexual. La ausencia o debilidad del rojo se manifiesta: — 23
En el a u ra en que son débiles las vibraciones del a n a ra n jado predom inan las de color azul celeste, es decir, todas aq u ellas vibraciones que predom inan en los tranquilos, confiados y religiosos. ' mentó del deseo sexual. La ausencia o debilidad del rojo se manifiesta: — 23
En el hom bre sano el anaran jad o ejerce, debido a su poder ■estimulante, las m ism as sensaciones, em ociones y pensam ientos que el am arillo. La ausencia o debilidad de an aran jad o se m anifiesta: En el cuerpo físico, como falta de vitalidad, debilitam iento del organism o. En el cuerpo astral, como sentim ientos de frialdad y m ás bien indiferentes. En el cuerpo psíquico como pensam ientos equilibrados e indiferentes. El exceso de an aran jad o se m anifieesta: En el cuerpo físico como salud excelente. En el cuerpo astral como sentim ientos gozosos. En el cuerpo psíquico, como pensam ientos exhuberantes, ■gozosos, optim istas. Las enferm edades en que puede em plearse con éxito son: debilitam iento del organism o por sarcom a o cáncer, estreñim iento, digestiones difíciles, neuralgias, asm a, bronquitis crónica y laringitis, diabetis (después de 20 días em plear púrp u ra durante 6 días), dism enorrea, etc. 3. — AMARILLO El am arillo ejerce u n a acción idéntica a la del rojo y a n a ranjado, es decir, dilatante, ardiente, vitalizante y estimulante, pero en grado menor. En el au ra en que son débiles las vibraciones del a m a rillo predom inan las de color índigo o añiles, decir, todas aq u ellas vibraciones que predom inan en los seres tranquiles, confiantes, fieles. Sobre el bacilo de Kock el am arillo ejerce u n a influencia bactericida y dism inuye su vitalidad. En el hom bre sano el am arillo ejerce, debido a su poder excitante, sensaciones de calor agradable, de bienestar, de ale- ■gría no excesiva, euforia, tendencia al estudio de problem as 24
Sobre el bacilo de Kock el am arillo ejerce u n a influencia bactericida y dism inuye su vitalidad. En el hom bre sano el am arillo ejerce, debido a su poder excitante, sensaciones de calor agradable, de bienestar, de ale- ■gría no excesiva, euforia, tendencia al estudio de problem as 24 científicos y filosóficos. La ausencia o debilidad de am arillo se m anifiesta: Eñ eb cuerpo físico, com a insuficiencia de fluido nervioso* con todas sus consecuencias patológicas: enferm edades eró nicas. En el cuerpo astral, como indiferencia, ap atía, falta de interés por personas y cosas. En el cuerpo psíquico con toda clase de pensam ientos equilibrados y fríos. El exceso de am arillo se m anifiesta: En el cuerpo físico, como exceso d e flúido nervioso con tod as sus consecuencias, facilidad de p alab ra, g ran resistencia física en el estudio. En el cuerpo astral, como sentim ientos de vanidad, altanería, orgullo, gran anhelo de conocer intelectualm ente. En el cuerpo psíquico, com o pensam ientos lógicos, rigurosos, equilibrados y algunos vislum bres de intuición. El am arillo d eb e ser em pleado, pues, terapéuticam ente, en todos los casos en que se a preciso u n a acción excitante y tonificante, pero m enor que la ejercida por el rojo y an aranjado. Las enferm edades en que puede em plearse con éxito son: todos ios casos en q u e haya, congestión, sobre todo de los O i ganos respiratorios, agotam iento nervioso, enferm edades del ap arato gastro-entérieo (digestiones ’ difíciles y p esad as, atonía intestinal, estreñimiento), enferm edades del ap arato genital fem enino en que h a y a falta de tonicidad, como lo dem ostró el. Dr. W hite; enferm edades atónicas del ojo derecho; tos húm ed a, reum atism o crónico, gota, epilepsia, parálisis, cálculos del hígado y riñón (con azul y verde). (Continuará). 25 —
desplegar alas de insospechadas realizaciones. ¡FE! ¡ESPERANZA!. . . P ara alcanzar el tercer rayo de la fulgente estrella, o sea, el AMOR, es preciso MORIR .SOBRE LA CRUZ, EXALTARLA Y DOM INARLA!. . . ------O ------- — 26
El A ve Fénix, representación d e esa aspiración d e inruortalidad que lleva el hom bre dentro de sí, bu sca olorosos m aderos y, en un, m ovim iento poderoso del alm a, en u n a Intense» proyección de su voluntad, LOS UNE EN CRUZ, com o expresión de la Ley del Bien y del M al, que se m anifiesta en la vida del hom bre según la polaridad d e sus pensam ientos: ¡imperfecta cruz! que, por faltarle el equilibrio de la com prensión, n o puede tocar en los puntos d e la Prudencia, Justicia, Fortaleza y Tem planza, el círculo d e la Divinidad. _ o ----- Y el fuego purificador de las pruebas por que atravesam os, e l fuego que todo lo devora reduciéndolo a cenizas, el crpresurador inconsciente del nacim iento d e lo espiritual, sube, d e la tierra a l cielo, en las rojas llam as de LOS FECUNDOS ESTADOS DE CONCIENCIA. ¡Y las llam as can tan su oración, y los perfum es atraen la lluvia benéfica de las bendiciones que m itigan su ardor! . , . P equeñas y poquitas llam as; pero suficientes, sin em bargo, p a r a quem ar, poco a poco, LA CRUZ DE LAS IMPERFECCIONES. Llam as que representan EL DOLOR CONSCIENTEMENTE ACEPTADO y el medio eficaz a la perpetua renovación de la vida; callad as lágrim as del alm a, que no suben a m ojar les ojos; llam as del renunciam iento silencioso, que no se ostenta en su sacrificio; llam as de un corazón que se inm ola por amor, y que te d a todo, curando heridas, o aliviando peñas. Crujir de la m ateria q u e se DISGREGA, que se FUNDE, que se DISUELVE en la perfección individual, secretam ente, alcan zad a gracias a ese divino fuego que, con la Regeneración, nos hace partícipe del PODER CREADOR. -----O ------ Y como m ística levadura que hace ferm entar y levantar entera la m asa, aquel fuego purificador como el polvo de proyección produce la íntim a sublem ación del hom bre, haciendo a p a recer en la superficie, SU VIDA INTERIOR.
-----O ------ Y como m ística levadura que hace ferm entar y levantar entera la m asa, aquel fuego purificador como el polvo de proyección produce la íntim a sublem ación del hom bre, haciendo a p a recer en la superficie, SU VIDA INTERIOR.
El Ave Fénix renace de sus cenizas y extendiendo sus alas, al azul de un diáfano firmamento; forma, con su cuerpo, y con • u n a cabeza levantada, cuyos ojos m uestran, en su vivacidad, que su m ente se h a abierto plenam ente a la com prensión, no ya. UNA CRUZ IMPERFECTA, sino UNA EQUILIBRADA CRUZ que se eleva por encim a de la m ateria, en un a posición de dom inio transm utador q ue tiene la potencialidad del Cristo, o Genioindividual realizado. L a luz b lan ca recibida y asim ilada, condensación m ística de los tres colores que, como u nidad activa se m anifiesta en la ondulante gracia de los tres penachos, b a ñ a la ennoblecida cabeza del AVE QUE RENACE DE SUS CENIZAS. Luz infinita y deslum brante que ilum ina la conciencia, cuando se h a conseguido rasg ar el m ayám ico velo de la ilusión!. . . S eren id ad .. . Reposo del alm a, quietud de cam piñas, tranquilid a d de cielos azules, silencio de cum bres nevadas. ------O ------- Y un círculo de fuego, con la voz callad a d e los símbolos,. —rodeando la escena q u e e n los siglos de los siglos se v a sucediendo,— concreta, en la: serpiente astral, esas sucesivas operaciones que conducen a la form ación de la m ística ro sa y a su realización, sobre la cruz de LA REGENERACION y DE LA PERFECCION. Y todo,. .. conseguido por aquello que canta el aforism o alquímico, en el cuaternario de las letras escritas con llam eante fuego en lo m ás alto del símbolo. T o d o ... por: INRI. AMEN — 28
Y todo,. .. conseguido por aquello que canta el aforism o alquímico, en el cuaternario de las letras escritas con llam eante fuego en lo m ás alto del símbolo. T o d o ... por: INRI. AMEN — 28
DIALOGOS DE LA NOVENA ESFERA , Diálogo 11 Por Wrowsld, I. M. Cum plido que hubo el rito' esotérico del cristianism o prim itivo, Anteo volvió a ocupar su asiento. Se h allab a extraordinariam ente fatigado, pero profundam ente feliz. Lo físico, enérgicam ente sacudido por lo aním ico, perdía vitalidad y tendía al reposo. Es así cómo, no pudiendo resistir la tensión m uscular de sus párpados, los dejó caer m ansam ente. Con lo cual esas m aravillosas ventanas de su alm a, asom ado a las cuales h a b ía contem plado tantos dolores, tantos sufrim ientos... y tam bién ¡tantas alegrías! quedaron privadas de luz. Un m isterioso silencio gravitó entonces, como las alas cerúleas de un Angel de lo Ignoto, sobre aq u ella sa la m ística y .señorial. . . A continuación, algo así como la som bra de u n a Som bra pareció desprenderse del centro del círculo d e oro (el pantáculo) que decoraba la m esa. M agister, que h a sta entonces h ab ía conservado su inmovilidad hierática, elevó su m ano derecha h acia lo alto y, después de recoger e n . la palm a los dedos m eñique y anular, la dejó caer lenta, pau sad am en te h asta ocupar u n a posición perpendicular a la de su cuerpo. Entonces la hizo girar e n azimut hasta tropezar con su brazo izquierdo; luego, y a partir de esta posición, trazó un sem icírculo h acia su derecha; de allí la elevó todo lo posible para, volverla, finalmente, a la posición original. .Entonces distendió cuanto pudo los dedos, luego los encogió ligeram ente y term inó por dirigirlos al nivel de la frente de aquel que, siendo y a su discípulo, term inaría por ser su am igo. Algo así como un haz de luz am barin a — quizás la corporización de aq uella som bra de Som bra que seguía fluyendo del pentáculo;— se proyectó sobre el rostro de Anteo, ilum inándolo de u n a m an era m uy p arecida a como lo hacen los rayos de la luna cuando se reflejan sobre u n a superficie m alva. Anteo, que seguía gozando la oscuridad y el silencio que — 29 —
Anteo, que seguía gozando la oscuridad y el silencio que — 29 — í lo envolvía como u n a caricia del A m ado eterno, tuvo un ligero estrem ecim iento. Al mismo tiempo. observó, no sin asom bro, que; la oscuridad se llen ab a d e' m inúsculos puntos ae luz, y er silencio, de sonidos vagam ente audibles. M ás tarde, los puntos com enzaron a organizarse en formas caprichosas, m ientras que los sonidos aum entaban de intensidad. Por último, las form as se. condensaron en u n a sola forma, que adquirió los contornos de u n a esfera de regular tam año coloreada de azul. Sim ultáneam ente se dejó oír u n a nota indescriptible, la cual, luego d e torturarle los tím panos, fué dism inuyendo de intensidad h asta p erderse en la lejanía. Entonces la bola se dividió en dos — esta últm a coloreada de rojo— ; de las dos em anó u na tercera, coloreada d e am arillo; surgió un rayo lum inoso de albo color que envolvió a las esferas, h a sta adquirir la figura de un triángulo isósceles. A partir de entonces, m ientras algo sem ejante a un golpe, de gong estrem ecía su cuerpo, las esferas se entrelazaron dentro del triángulo lum inoso y todo el conjunto descendió, h asta posarse suavem ente — después de reducirse al tam año de unam oneda corriente— al nivel de su entrecejo. La sensación que le produjo el contacto de esta im agen se le antojó una poderosa llam a fría, es decir, un fuego no ardiente. Y m ientras se preguntaba lo que aquello podría significar observó que, del centro del triángulo em an ab an otras siete' esferas de color sucesivam ente azul, rojo, am arillo, an aranjado, violeta, verde e índigo; las cuales, después de u n a serie de evoluciones difíciles de explicar, se instalaron a lo largo de su e spalda, siguiendo la dirección de la colum na vertebral. Fué en tonces cuando, sin lograr explicarse el origen de la fuerza que^ lo im pulsaba, llevó u n a vez m ás los dedos índice y medio, de su m ano derecha h asta el entrecejo, es decir, al centro de las tres esferas entrelazadas y murmuró; Per into; a lo que u n a voz. m aravillosam ente m odulada, contestó: AUM. Del entrecejo dejó caer la m ano h asta el plexo solar, esto es, que recorrió, al frente, el mismo cam ino que las esferas h ab ían recorrido de espalda, donde se detuvo. Pronunció entonces la p ala b ra 1 M alkuth,. y la voz anterior contestó: AMN (am én en castellano). En ese preciso instante, y m ientras u n a de las esferas perm anecía al nivel del corazón, las seis restantes se desplazaron ii- 30 —
Pronunció entonces la p ala b ra 1 M alkuth,. y la voz anterior contestó: AMN (am én en castellano). En ese preciso instante, y m ientras u n a de las esferas perm anecía al nivel del corazón, las seis restantes se desplazaron ii- 30 — geram ente p ara ocupar finalm ente, en colum na de tres, u na posición equidistante de la colum na vertebral. Acto seguido,. A nteo llevó su m ano al lado izquierdo y añ ad ió el siguiente nom bre: en G u e d u l a h ; luego a la derecha, y concluyó con la palab ra: e n G u e b u r a h . Esta últim a p alab ra fué seguid a de u n a deslum brante colum na de luz que, al mismo tiem po que lo deslum braba, satu rab a d e v id a h a sta la últim a célulade su cuerpo. Se oyó entonces la voz arm oniosa y sonora de. M agister que pronunciaba estas p alabras: PARA QUE EL PO - DER QUE SE ELEVA EN TI SEA EQUILIBRADO POR LA JUS- TICIA Y LA CARIDAD, TE ENTREGO EN ESTE INSTANTE LA. VARA DE TRES NUDOS LA CUAL, AL CORTAR LA COLUMNA DE LUZ, HA DE DIVIDIRLA EN CUATRO CUADRANTES QUE LOCALIZAN LAS CUATRO LETRAS DEL NOMBRE INEFABLE. Sacudido por esta voz que llenaba de ternura su corazón, Anteo abrió los ojos —las v en tan as d e su alm a, aso m ad a a las. cuales h ab ía contem plado tantos dolores, tantos sufrim ientos.. . y ahora tanta gloria— y contem pló por un instante a M agister: el sím bolo viviente, la expresión dinám ica, la m anifestación visible y h u m ana del Anciano de una sola faz; luego se puso de pie, y m ientras el M aestro depositaba el bastón de tres nudos, sobre el círculo de oro, se lanzó entre sus brazos, donde perm aneció durante m ucho tiem po. . . m ucho tiem po.. .! Y m ientras M aestro y Discípulo com ulgaban místicamente,, transm utando sus alm as m ediante u n a alquim ia desconocida,, sobre el arco iris tendido entre las dos colum nas y que llevaba la inscripción: Q uerer, O sar, Saber, C allar, aq u ella som bra de Som bra, transform ándose ah o ra en un cetro redondo term inado por un cuadrado y u n a bola, trazó este último nom bre: KETHER.. Y un a rosa, u n a rosa fragante y herm osa surgida del fondo m ismo del misterio, se m aterializó encim a de este nom bre, p a ra dejar caer, uno a uno, sus pétalos m aravillosos, en c a d a uno de los cuales brillaban orgullosam ente los líquidos diam antes del rocío. Y aq u í term ina el segundo diálogo de los DIALOGOS DE LA NOVERA ESFERA, escritos p ara solaz 'del lector y gloria del G. A. D. U. — 31 —